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Cómo doblar tus camisetas en vertical para ganar espacio y orden en el armario

Por si todavía amontonas las camisetas como si fueran tejas en un tejado a punto de ceder, EL MUNDO trae esta semana al doblado vertical a portada: misma prenda, misma cantidad de tela, pero…

Cómo doblar tus camisetas en vertical para ganar espacio y orden en el armario

Por si todavía amontonas las camisetas como si fueran tejas en un tejado a punto de ceder, EL MUNDO trae esta semana al doblado vertical a portada: misma prenda, misma cantidad de tela, pero convertida en un paquetito que se aguanta de pie junto a sus compañeras en la balda. Suena a hallazgo de gurú minimalista, pero la promesa es casi provocadora: tardas lo mismo que doblando a la antigua usanza, solo que el ojo, ahora, encuentra lo que busca sin desordenar el resto. En tiempos de armarios saturados y de armario cápsula convertido en disciplina casi espiritual, cualquier gesto que devuelva criterio al caos merece, como mínimo, un intento honesto.

La técnica, sin manual de IKEA

El truco se reduce a doblar la camiseta una, dos y tres veces hasta conseguir un rectángulo compacto que se sostenga por sí solo. Sin tablas de folding niponas ni gadgets de archivo: una superficie plana y unos segundos por prenda bastan. A partir de ahí, los paquetitos se colocan de pie, unos junto a otros, en lugar de la clásica pila horizontal donde solo asoma la camiseta de arriba —esa camiseta que, misteriosamente, nunca es la que querías ponerte—. El sistema se aplica tanto a baldas como a cajones.

Para la organizadora profesional Alicia Iglesias, la fórmula es, sin rodeos, "el gran aliado para espacios pequeños". La influencer sobre hogar y decoración Trini Galán coincide: "Es igual de sencillo, tardas lo mismo y al doblarlas una, dos y tres veces se quedan formando un paquetito que ocupa muy poco espacio".

Lo que cambia cuando dejas de apilar

El ahorro de sitio es la consecuencia más obvia, pero el verdadero salto está en la visibilidad. Cuando las camisetas quedan alineadas en vertical, basta un vistazo para localizar la prenda elegida. Como apunta Galán, el sistema permite encontrar lo que necesitas "sin tener que desordenar el resto".

Iglesias recomienda rematar el trabajo con una segunda capa de orden: agrupar las prendas por tipo (manga larga, corta o tirantes), por colores o por cualquier otra división que tenga sentido para quien abre el armario cada mañana. Y un apunte práctico que conviene no pasar por alto: no hace falta que todas las camisetas tengan exactamente el mismo tamaño; con algo de práctica, los paquetes acabarán bastante uniformes.

La organizadora profesional Silvia Eduardo señala, además, otras ventajas que van más allá del espacio y de la visibilidad, situadas en la rutina diaria del cuidado de la ropa. La conclusión operativa, mientras su desglose completo no llegue, es fácil de aplicar: el doblado vertical no exige inversión, ni aparato exótico, ni cambio de temporada. Solo mano, superficie plana y la decisión —casi estética, casi política— de ordenar por fin lo que llevas años arrastrando entre baldas.