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Gafas graduadas: cómo transformar un accesorio funcional en tu mejor declaración de estilo

El último reportaje de El Tiempo lo titula con una declaración de intenciones que ya quisieran muchas notas de pasarela: "Más que un artículo recetado, las gafas se convierten en una expresión de estilo".

Gafas graduadas: cómo transformar un accesorio funcional en tu mejor declaración de estilo

Lo apuntala con una frase que admite toda la obviedad del mundo: "la clave para encontrar unas gafas ideales es pensar en qué se busca transmitir". Nos viene a recordar, con cuatro párrafos y dos fotos de archivo, algo que la moda lleva años gritando: que el rostro también es un escenario, y que disimularlo ya no compensa.

Esconder o exhibir: el nuevo campo de batalla óptico

El reportaje traza una división que recorre la óptica desde que las revistas dejaron de esconderlas en sus editoriales: por un lado, quienes hacen de las gafas un elemento de estilo; por otro, quienes prefieren esconderlas. Dos planteamientos, dos maneras de leer el self. La foto de cortesía la firma Ben & Frank; la otra, iStock; la propia industria ofrece los dos relatos a la vez, el boutique y el archivo, y nos deja elegir fachada. Esa tensión, más que el catálogo, decide la nueva temporada.

Pedrería, paleta y rayas: el calendario que enmarca el cristal

Mientras el sector óptico se decide, el resto de la conversación ya ha tomado posición. Cosmopolitan México le pone nombre a la siguiente sacudida: el bedazzling, cristales, lentejuelas y rhinestones para convertir cualquier objeto cotidiano en una suerte de joya —nostalgia Y2K, maximalismo, lógica de más es más—, y entre los soportes que admite el propio reportaje aparecen las gafas. Cosmopolitan, por su parte, apunta nueve colores como tendencia este otoño, y Lecturas sentencia que los polos de rayas serán la prenda del momento, con versiones concretas que ya se agotan en Zara. Tres piezas sueltas que, combinadas, dibujan la atmósfera en la que se moverá el cristal que llevemos delante de los ojos.

Qué revisar antes de pasar por la óptica

Antes de malgastar presupuesto, conviene hacerse tres preguntas. La primera ya la formuló El Tiempo: qué quieres transmitir, porque la montura es mensaje y no simple graduación. La segunda, observación del calendario: si vas a sumarte al bedazzling, busca estructuras que admitan personalización, no las estándar de pasta negra que cualquier óptica repite por defecto. Y la tercera, lectura honesta del armario: con rayas gruesas y paleta saturada, una montura neutra; con fondo neutro, una con carácter. La pasarela del otoño ya está servida; la óptica, por una vez, va detrás.